La vida está hecha de puertas y ventanas. Es una continua sucesión de entradas y salidas.Hay ventanas que se abren luminosas para dejar entrar el sol, como los ojos de los niños ávidos y curiosos ante el mundo.
Hay otras puertas que evocan a despedida que al cerrarse, dejan tras de si historias que tal vez pudieron concluir de otra forma.
Hay ventanas pequeñas, apenas ventanucos, por donde se asoma la melancolía y trepa por las rendijas para esconderse en las sombras en las noches de luna llena.Hay puertas enormes, con bisagras inmensas, por donde normalmente, entra gente muy "pequeña".
En cambio, hay otras muy chiquititas, tan estrechitas, por donde entra gente, que por su humildad, apenas caben.
Hay ventanas, por donde se adivina el tiempo detenido, donde se columpian en telarañas los recuerdos, y tras los cristales sucios y apenas visibles, se adivina un rastro de ausencias y olvidos...
Hay puertas abiertas al mar, llenas de olas y espuma, de arena y sal, agrietadas y oxidadas de maresía, desteñidas de sol.
Hay ventanas cerradas a la luz, al aire frío de las mañanas de invierno, al olor de pan recién hecho, al olor de la hierba recien cortada, al sonido de los pájaros, a las risas de los niños, al llanto de los ancianos solitarios.Hay puertas y ventanas que nunca se abrirán, si antes, NO CERRAMOS OTRAS!!
Hay puertas y ventanas difíciles de cerrar, amargas de olvidar...
Otras en cambio, tras su cierre, prometen libertad, amor e incluso paz...
Siempre abrá puertas y ventanas... difícil elección...
No hay comentarios:
Publicar un comentario