sábado, 24 de enero de 2009

Me debes uno!!

Me gustaría compartir algo que he encontrado rebuscando por internet. Conocía que existía este movimiento aunque no sabía su origen.

Tómense un tiempo y léanlo.
Espero que les guste. A mi me ha enseñado muchas cosas en muy pocos minutos.
Gracias.

"A veces todo lo que necesitas es un abrazo". Así comenzó Free Hugs Campaign, la historia de una persona conocida como Juan Mann, que un día decidió dar abrazos gratuitamente a la gente en la calle. Por pequeñas casualidades de la vida los abrazos de Juan Mann han roto todas las fronteras, hasta convertirse en un movimiento mundial. Pero eso es otra historia, el final de esta historia.

Enero de 2004, Sydney. Juan Mann acaba de volver de Londres y se siente solo. Sus mejores amigos están lejos, sus padres se han divorciado, ha roto con su prometida y su abuela está muy enferma. Necesita algo para alegrarse así que va a una fiesta, en la que una absoluta desconocida se le acercó y le dio un abrazo. " Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca" confesaba recientemente en una de las pocas entrevistas que hay de este personaje. Ese abrazo cambió su vida, y quizás la del resto del mundo. Seis meses más tarde, un 30 de junio, Mann salió a la calle, al Pitt Mall Street de Sidney, dispuesto a repartir abrazos gratuitamente. La gente le miraba extrañada, no sabía cómo reaccionar, hasta que pasados 15 minutos logró el primer abrazo de una anciana.

Juan Mann siguió con su campaña y todos los jueves por la tarde repartía sus abrazos en el mismo lugar de la ciudad más poblada de Australia. Pronto más gente se unió a la causa llegando a aparecer en algunos diarios australianos. Todos debían respetar unas mínimas normas: sólo abrazos, nada de citas, ni nombres, ni números de teléfono. De hecho el propio nombre del protagonista de esta historia es una incógnita, ya que en realidad Juan Mann (pronunciado "One Man", un hombre) es un juego de palabras.

Un día Juan Mann abrazó a Shimon Moore (guitarrista y líder de los Sick Puppies, cineasta, actor…) que por aquel entonces trabajaba como hombre anuncio en Pitt Mall Street. ¿Por qué haces esto?" le preguntó, y Mann le dio la misma respuesta que a todo el mundo: "porque me gusta dejar sonriendo a la gente cuando se separan de mí" . Shimon se quedó sorprendido "pensé que era la idea más alucinante que había visto en mi vida" declaraba recientemente en una entrevista, así que, decidió grabar en vídeo la historia de su amigo Juan pensando en un posible documental.

La popularidad de Mann y la cámara Moore llamaron la atención de las autoridades de Sydney que tomaron una absurda medida: prohibieron a Mann que siguiera con su campaña salvo que suscribiera un seguro de responsabilidad civil de 25 millones de $. Lógicamente esto no estaba al alcance de Mann. Pero nuestro héroe no se rindió y aunque acosado por la policía, siguió con su campaña aunque recogiendo firmas para presentar frente a las autoridades y seguir repartiendo abrazos. Recogió más de 10.000 que presentó en el ayuntamiento de Sydney que revocó la prohibición.

La historia siguió su curso hasta que un inesperado hecho desencadenó un nuevo rumbo. La abuela de Juan Mann falleció. La noticia llegó hasta Shimon Moore que en la actualidad reside en Los Angeles, y que pensó que tenía que hacer algo tratando, muy en el espíritu del Free Hugs, de arrancar una sonrisa de Mann. Así que recuperó las horas de grabación y realizó una especie de videoclip con las imágenes de Mann y un tema de su banda ('All the same'). El montaje lo hizo en una noche y se lo envió a Mann en un CD con el mensaje: "esto es lo que tu eres".

***

ME DEBES UNO

"La próxima vez que me abraces, hazlo de verdad,
hazlo desde el alma, regálame un poquito de ti.

La próxima vez que me encuentre contigo, abrázame fuerte,
rodéame con todo tu ser y sonríe conmigo,
seguro que los dos habremos aprendido y sentido
que por fin estamos más cerca, pero de verdad.

No me vale que me abraces si casi al momento,
te olvidas y me dejas sin tu presencia, sólo para guardar las apariencias. sad.gif

La próxima vez que me abraces, no lo hagas sólo por una vez, sólo por un instante,
atrápame y guárdame en tu memoria para siempre,
yo haré lo mismo contigo, te lo prometo. smile.gif

Comprométete conmigo,
baja la guardia, quita las barreras que te rodean,
las murallas, los prejuicios, los por qué o las "objetivas razones", las diferencias,
y por una vez, quédate "indefenso y desnudo" ante el cariño, si me acerco...

Por favor no lo olvides. ME DEBES UNO!!
Yo estoy deseando encontrarme contigo para darte el mío.

Carmen - Orotava"


Antes de ver los videos buscar pañuelitos de papel, vale? wink.gif

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Mis tesoros: Las Sirenitas de Monsul (I/II)

Estas son historias que escribí hace mucho tiempo pero que me gustaría atesorar aquí y poderlas leer una y otra vez, porque significan mucho para mi...


"Esto es sólo una pequeña historia, cuyo primer capítulo hace tiempo que escribí y lo puse en el foro, no así en al revista, y hoy varias personas me han pedido que lo ponga aquí junto con el segundo capítulo…

Para lo que no saben del por qué de esta historia, surgió un día ante la insistencia de Luckyes en ver una foto nuestra en la Playa de Monsul. El año pasado con motivo del concierto en Almería, visitamos esta playa (Glhoria, Argabis y yo) y comentamos con Lolimarmi que iríamos con la intención de encontrarnos allí, Argabis sólo tenía su número de móvil pero se le quedó el teléfono en el hotel por lo que no había forma de contactar con ella, y sin embargo, nos encontramos, así que en parte este encuentro del que habla la historia, de personas de partes tan distantes en un mismo punto y a una misma hora, es real, tal vez casual, tal vez mágica, pero cierta.

De ese encuentro, está la foto que durante muchas noches Luckyes insistió en ver, de ahí surgieron las Sirenitas de Monsul, y de ahí estos 2 capítulos..."

Capítulo 1: (05/11/03)

Los días y las noches se sucedían como siempre, entre espuma de olas, pleamares y maresias, siempre quietos y eternos...

Pero desde hacia varias lunas, las olas traían rumores lejanos con las corrientes, que se mezclaba con un rumor extraño, envolvente, casi mágico como nunca jamás se había dejado sentir por esos mares...

Era un sonido claro, lleno de matices y frescura, un torrente de agua cristalina, una fuerza desconocida, un quejido apenas audible perdiéndose con la brisa marina...

Con insistencia, con cada ola que rompía, con cada batir de algas, el rumor se hacia cada vez más claro y nítido...

Era como una corriente que se acercaba, para luego alejarse otra vez, un ir y venir al compás de las mareas hasta que fue tan cercano que ya fue imposible ignorarlo...

Y sin previo aviso y obedeciendo una llamada urgente, se fueron buscando ese sonido, desde diferentes puntos de los mares, incluso más allá de los océanos, todas a la vez....

Recorrieron los arrecifes, nadaron bajo los acantilados... a lo largo de un jardín infinito de corales, estrellas de mar y caracolas, acompañadas de delfines... llegaron a un lugar mágico, casi escondido, donde por fin descubrieron el por qué de ese sonido...

Y allí se quedaron, ocultas entre las rocas en aquella playa, agazapadas entre las olas y la arena, confundidas con las algas, para escucharle mientras paseaba por la orilla y cantaba al atardecer...

Era tan joven, tan puro, tan luminoso...Y por extraño que parezca, en lugar de ser ellas las que hechizaran con su canto a aquel ser, fueron ellas las que se quedaron prendadas de su voz, y eternamente cautivas en aquella zona, para vivir eternamente en una bahía muy cercana a Monsul...

Desde entonces se le conoce con el nombre de la Bahía de las Sirenas... desde entonces, se les puede presentir al atardecer, escondidas entre el acantilado, esperando volver a verle y escucharle siempre...


Capítulo 2: (14/04/04 )

Durante muchas lunas, siguieron en aquella playa. Durante muchas mareas, siguieron sus pasos, hasta que un día a media tarde, casi sin querer les vio.

Al principio, tímidamente y asombrado se acercó a ellas sin dar crédito a sus ojos, sería un espejismo? pero cómo decirle que llevaban tanto tiempo allí escondidas ? cómo explicarle que habían llegado desde tan lejos guiadas sólo por su voz ?

Al pasar los días cuando se lo contaron, apenas podía creerles. Desde entonces, se encontraban cada tarde en el mismo lugar. Era como un rito sagrado, ellas descasaban en las rocas de la orilla, mientras él se acercaba y cantaba. A veces, hablaba y hablaba y les contaba sus metas, sus anhelos, sus sueños... era tan fácil oírle, dejaba volar su imaginación y siempre se iba lejos, tan lejos...

Pasado un tiempo, los anhelos se fueron convirtiendo en melancolía y una sombra de tristeza apareció en sus ojos... por primera vez, no había luz en ellos... aquella alegría que emanaba de sus poros, se había perdido... Cuando le preguntaron que sucedía, les contó que se sentía prisionero de aquella playa... esa tarde ya no cantó, su voz permaneció en silencio, y su ser estaba ausente.

Asustadas, convinieron en ayudarle, pero cómo? su ser deseaba volar lejos y ellas que harían, seguirle ? El egoísmo contra las ansias de su bienestar, vagaban entre ellas aquellos días a medida que se acrecentaba su tristeza. Era triste verle, abatido, taciturno... Entonces, al unísono y sin ni siquiera ponerse de acuerdo le alentaron a que volase, que buscase un cometa, se atara a el y se marchase en busca de su sueño... aunque se les partiese el alma, aunque perdieran aquellas tardes de cantos al oscurecer...

A partir de entonces, planearon junto a él cada paso, partiría y buscaría otras sendas, otros caminos, otras playas, con la promesa de volverse a encontrar en cualquier otra ensenada...

Un atardecer, a finales de Otoño, vino a despedirse... aquella tarde, el sol, detuvo su paso más de lo habitual, como si presintiese que cada segundo que se detuviera, era un segundo ganado al tiempo y a su cercanía... Esa tarde no hubo palabras, ni adioses, ni lágrimas, sólo una canción: jamás le habían oído cantar así, si alguna vez, les había regalado una melodía, esta vez, cada nota, cada rima, cada acorde fue doblemente sentido y cantado. Extrajo de si, todo lo que tenía dentro y mucho más... su voz se apagó junto con el último rayo de sol de aquella tarde... Al día siguiente marcho y la playa se quedó vacía y sola a partir de aquel instante...

Con el paso de los días, supieron que había llegado hasta una ciudad donde convivía con otros que al igual que él, amaban la música. Durante varios meses nada más supieron, hasta que un día les visitó una tarde de invierno, apenas estuvo unas horas, debía volver... venía lleno de luz, alegría y nuevas ilusiones. Prometió volver, prometió no olvidarse y estar siempre con ellas en pensamientos. Así entre atardeceres, pleamares y maresias, les llegaban sonidos de sus triunfos. A medida que pasaba el tiempo, su voz, les llegaba más y más cercana, se acrecentaba y era casi perfecto oírle.

A finales del pasado verano, estuvo un poco más tiempo en Monsul, había mejorado tanto en todo, en seguridad, en ganas. Les contó que pronto partiría a otras tierras, visitaría otros mares, otros lagos y ríos, otras ciudades de luz.

Fue entonces cuando decidieron seguirle... Qué harían aquí esperándole? a pesar de que su voz les llegaba más nítida cada día, irían a su encuentro, tal vez hasta podrían sorprenderle en alguna playa que visitara...

Al amanecer y siguiendo una estela de delfines, se acercaron silenciosamente hasta la cubierta del barco donde pescaba, chapotearon su cola contra el agua, hasta que mojó su rostro y les vio, aquella sonrisa fue el mejor regalo que les pudiera haber dado... había valido la pena atravesar tantas corrientes para llegar hasta allí... Y empezó a cantar, sus acompañantes le preguntaron que hacía? y él, sólo cantaba mirando fijamente el mar, eran melodías nuevas, con otra voz, más profunda que nuevamente les hizo emocionar... Siguieron su estela y su voz, acompañándole con su canto hasta alejarse en el horizonte. Supo que estaban a su lado y lo estarían siempre.

La siguiente vez que regresó a Monsul, les dijo que ya no viviría allí, se instalaría en otra ciudad, marítima también, aunque su casa estaría alejada de la costa pero que volvería siempre que pudiera a la playa.

Ha pasado el tiempo, y cada día su fama y su luz es mayor, pero nada ha cambiado en su interior, sigue soñando, sigue intentando alcanzar nuevas estrellas, y sigue elevando su voz y su melodía hasta el cielo.

Ellas siguen allí, en su casa, en esa bahía pequeña y recóndita. Cuando les visita, las rocas se ponen de fiesta, las algas son aún más verdes, las mareas más suaves y hasta el olor a maresia se vuelve más profundo, son ellas las primeras en oír sus nuevas melodías, son ellas las que siguen alentando sus sueños...

A veces entre risas, les cuenta que son su tesoro escondido, su secreto más preciado, la locura que a nadie puede contar, alguien le creería tal vez?

Con el tiempo muchas otras sirenas han venido habitar en esta playa, la familia ha crecido tanto... pero eso quizás te lo cuente en otro capítulo...

Orotava