viernes, 24 de junio de 2011

SOY LUZ



Saboreo cada acto.
Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí,
entonces me portaba como los demás querían
y mi conciencia me censuraba.
Menos mal que a pesar de mi esforzada
buena educación siempre había alguien difamándome.
¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó
que la vida no es un escenario!
Desde entonces me atreví a ser como soy.

El árbol anciano me enseñó
que todos somos lo mismo.
Soy guerrero:
mi espada es el amor,
mi escudo el humor,
mi hogar la coherencia,
mi texto la libertad.

Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción.
Prefiero la imaginación a lo indio,
es decir inocencia incluida.

Quizás solamente teníamos que ser humanos.


Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos,
sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo
transitando de espaldas a la luz.


Por eso es muy importante que sea el Amor
lo único que inspire tus actos.

Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra
detrás de las palabras; no soy un sabio,
sólo un enamorado de la vida.


La mejor forma de despertar es hacerlo
sin preocuparse porque nuestros actos
incomoden a quienes duermen al lado.



La meta no existe, el camino y la meta son lo mismo.
No tenemos que correr hacia ninguna parte,
sólo saber dar cada paso plenamente.


Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos.
Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes
que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.

Quizá sólo seamos agua fluyendo;
el camino nos lo tenemos que hacer nosotros.

Más no permitas que el cauce esclavice al río,
no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.


Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez.
Amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad
que pulula por doquier, infectando almas
y atrofiando corazones.


La gente está tan acostumbrada a ser infeliz,
que la sensación de felicidad
les resulta sospechosa.


La gente está tan reprimida, que la espontánea ternura
le incomoda y el amor le inspira desconfianza.

La vida es un canto a la belleza,
una convocatoria a la transparencia.


OS PIDO PERDÓN PERO….
¡ME DECLARO VIVO!


Chamalú.
Indio Quechua

domingo, 19 de junio de 2011

El círculo de la felicidad


Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le extendió un magnífico racimo de uvas:-Querido hermano portero, éstas son las más bonitas

producidas por mi viñedo. Y vengo aquí para regalarlas.

-¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al abad, que se alegrará con este ofrecimiento.
-¡No! Yo las he traído para ti.
-¿Para mí?–. El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de la naturaleza.
-¡Sí! –insistió el campesino. –Porque siempre que golpeé esta puerta, tú me abriste. Cuando necesité ayuda porque la sequía había destruido mi cosecha, tú me dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan hermoso.

El hermano portero colocó el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo. Era realmente precioso, y por eso resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.

El Abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó:
-“Le daré el racimo. Quizá pueda aportar alguna alegría a su vida”. Y así lo hizo.

Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó:
-“El hermano cocinero ha cuidado de mí durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy seguro de que se alegrará con esto”. Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, él le entregó las uvas:
-Son para ti, –dijo el hermano enfermo. –Como siempre estás en contacto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.

El hermano cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfección de las uvas. Tan perfectas –pensó él– que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas; como él era el responsable de la custodia del Santísimo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, sería capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.

El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que éste pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación.

Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan lindo.

En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había abierto la puerta; había sido ese gesto el que le había permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros.

Así, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero:

-Come y aprovecha –le dijo–. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y estas uvas te harán muy feliz.

El hermano portero comprendió que aquel presente le había sido realmente destinado, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.De esta manera quedó cerrado el círculo: el círculo de felicidad y alegría que siempre se extiende en torno a las personas generosas.

Paulo Coelho, escritor y novelista brasilero

sábado, 18 de junio de 2011

Pero pasará...

Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos.

Es duro empezar de nuevo...

Recoger los pedacitos con cuidado, uno a uno, ponerlos a un lado porque seguramente ni sabrás por donde empezar para recomponerlos... pero pasará...


Habrá un millón de imágenes y sonidos dando vuelta por tu cabeza... recuerdos, sensaciones, instantes, que no volverán y que irremediablemente se escaparan por un huequito de la tela de araña que es la vida... pero pasará...


De repente te darás cuenta que hay fechas, lugares, personas, planes que ya no tienen sentido y hasta tu agenda perderá unas cuantas citas y se quedarán las casillas vacías... pero pasará...


Lo peor será darte cuenta que cuando duermas y extiendas hacia los lados tus brazos, ya no habrá nadie... solo un inmenso vacío, frío e inerte a tu lado... pero pasará...


Y pasará porque el tiempo, nunca mejor dicho, lo cura todo.


Remienda las heridas, recompone las piezas, vuelve armar el puzzle de nuestro maltrecho corazón y nos hace seguir caminando, al principio probablemente con muletas y a oscuras, pero caminando al fin y al cabo...


Cuanto tardemos en llegar, no importa, habrá amigos para todo, desde los que recomiendan guerra y odio hacia todo y todos hasta los que te rodearán de amor y paz, de alivio y calma, de fortaleza y esperanza, estos son los mejores, son lo únicos que te harán seguir adelante.


Aférrate a ellos, a tus seres queridos, a tu amor por los demás, a lo bueno que tienes y has compartido, porque el odio solo trae odio y todos tenemos tan poco espacio y tiempo para desperdiciarlo...


Avanza, camina, crece, lucha, llora si quieres, pero no dejes nunca de pensar que hay muchas personas que están a tu lado y te quieren... porque todo pasará...

lunes, 6 de junio de 2011

Un fin de semana Azul


Hace mucho que no escribo, lo sé, pero hoy me apetecía...

Este fin de semana, azul, ha sido muy especial.

Especial por el motivo.

Especial por la compañía.

Especial por las sorpresas.

Especial por estar lleno de personas
y momentos únicos.


La vida a veces te da la oportunidad de conocer,
seguir y admirar a personas especiales,
yo tengo esa suerte...

Suerte de esperar,
para descubrir que siempre me quedo corta...

Suerte de querer sentir,
para salir desbordada de sensaciones nuevas,
de susurros cálidos,
de miradas intensas,
de gestos tiernos...

Suerte, bendita suerte, de estar donde estoy, viviendo lo que he vivido.

Este fin de semana ha estado llena de música,
de luz,
de ternura,
de sorpresas,
de calidez...
en definitiva, de paz...
y todo eso te lo debo a ti...

No dejas de sorprenderme y cuanto más lo haces,
más te admiro.

Cuanto más creces como artista,
más creces como persona.

Me emocionan tus gestos
pero más me emocionan tus debilidades.

Tu seriedad para algunas cosas,
tu ganas de ser adulto en otras,
pero el fondo sigues siendo un niño lleno de ternura,
lleno de amor: LLENO DE LUZ.

Se muy feliz, mi querido niño,
hoy y siempre,
porque si hay alguien
que merece la felicidad, ERES TU.

Gracias por este fin de semana Azul, a todas las personas que lo han hecho posible pero especialmente a TI...



De regreso a casa, hasta el sol se puso de gala para iluminar aún más mi camino.