lunes, 26 de enero de 2009

Una confesión


Este ejercicio diario es como escape para mi.

Después de mucho tiempo, vuelvo a escribir. Después de mucho, vuelve a tener la necesidad imperiosa de contar cosas y comunicarme. Antes era a diario, con cada golpe de luz, al cruce de una mirada, con un olor, con un sonido, con cualquier impresión, hasta que me saturé...

Y no se si fue de tantas sensaciones vividas, de tantos pensamientos, a veces alegres y otros sombrios, de tantos por qués sin respuestas, de tanto esperar lo que nunca llegó hasta que se colmó el vaso y tuve que parar...

Vaciarme por dentro del todo para volver a empezar de nuevo. Y aqui estoy una vez más...

En este tiempo he aprendido que no puedo esperar más de los demás sino aquello que me pueden dar, porque quizas lo que yo busque o lo que necesite no esta en ellos sino dentro de mi...

El fallo está en querer buscarlo fuera, hacer a los otros responsables y culpables de lo que nos falta, de lo que tenemos que encontrar y aprender por nosotros mismos... ojalá hubiese sabido esta lección antes, que de cosas se hubieran evitado...

Pero sigo adelante y sigo aprendiendo, después de todo la vida es eso, un eterno aprendizaje.