Tenías que ser tu…
Tu, otra vez y mil veces más
el que me salvara de este
auto-naufragio.
Una vez más, tu voz me ha rescatado de este hastío.
Que delicia sentir este mar, estas olas y
el agua cristalina que
todo lo limpia y lo calma.
Ojalá y siempre
me inunde todos los sentidos tu voz,
una vez y mil veces más,
que yo, me quedare flotando,
quieta a la deriva,
disfrutando de tu regreso…
Gracias por todo!!
